Ecosistemas terrestres
Algo muy curioso de los ecosistemas es que pueden darse dentro de un frasco u ocupar decenas de metros cuadrados. Al igual que el resto de las cosas en la naturaleza, la diversidad y la heterogeneidad suponen una mayor inclusión y una gran riqueza.
A lo largo de este texto, basándonos en esta definición general, veremos con más detenimiento un tipo concreto de ecosistema: el terrestre.
¿En qué consiste un ecosistema?
Hay una serie de aspectos relacionados con los ecosistemas que resulta oportuno repasar a la hora de entender cualquier tipo de ecosistema:
Los dos conceptos básicos ya los hemos visto en la definición de la introducción:
- Biocenosis: factores bióticos, es decir, los seres vivos que habitan un ecosistema.
- Biotopo: factores abióticos, es decir, los seres inertes o sin vida que se encuentran en un ecosistema.
Entre ellos se establecen todo tipo de relaciones:
- Intraespecíficas: dentro de una misma especie del ecosistema. Dentro de estas se pueden incluir las de cuidado, las de protección, las de reproducción…
- Interespecíficas: las que se dan entre las diferentes especies de un ecosistema. Dentro de estas, se incluyen aquellas que generan beneficios o perjuicios a los seres vivos implicados. Además, en ellas se encuentran las relaciones tróficas que son determinantes para el ciclo de materia y energía en un ecosistema.
Las relaciones tróficas suponen la existencia de unos niveles tróficos que son los grupos que se constituyen dentro de un ecosistema dependiendo de la forma en la que obtienen la materia y la energía. A grandes rasgos, se configuran en torno al hecho de que un grupo es la fuente de alimentación de otro:
Algunas veces, se distinguen también ciertas bacterias a las que se les clasifica como transformadoras porque convierten ciertos elementos inorgánicos en materia aprovechable para los productores.
De esta forma, la materia y la energía están siempre circulando entre los seres vivos. Además, se hace evidente la importancia que tiene el biotopo para el desarrollo y la conservación de cualquier ecosistema.
Un ejemplo de estas relaciones denominadas cadenas tróficas o alimentarias en un ecosistema terrestre sería el que se presenta a continuación:
Dichas relaciones se dan en diferentes entornos y lugares del planeta. Por ello, existen distintos tipos de ecosistemas cuya clasificación general es la mostrada en el siguiente esquema:
¿Qué son los ecosistemas terrestres?
Las relaciones que se establecen entre las especies y con los elementos inertes son muy variadas hasta el punto de que, en ciertas clasificaciones, se tienen en cuenta aquellos seres vivos que llevan a cabo muchos de sus desplazamientos en el medio aéreo.
Las condiciones de luz, la disponibilidad de agua, la temperatura, la latitud en la que se sitúan, la altitud… suponen enormes desafíos y adaptaciones por parte de los elementos que forman parte de estos ecosistemas y producen un amplio abanico de este tipo de ecosistemas y de las relaciones que se establecen entre sus elementos.
¿Qué características tienen en común los ecosistemas terrestres?
A pesar de que, como ya se ha comentado anteriormente, la diversidad de ecosistemas es amplio, todos ellos comparten unas características comunes que permiten catalogarlos dentro de este grupo. Algunas de ellas son las siguientes:
- El suelo es fundamental y se forma a través de un largo proceso en el que intervienen tanto el clima y las rocas que componen la litosfera como los seres vivos que lo habitan.
- Los productores viven fijos en el suelo y pueden aprovechar los elementos descompuestos (restos de organismos que han perecido) por los transformadores y descomponedores.
- El flujo de energía comienza su andadura en las hojas de las plantas que recogen, fundamentalmente, la luz del Sol.
- Hay una gran variedad de consumidores primarios y el resto de los consumidores tienen diferentes estrategias de caza.
- Las plantas pueden ser árboles, arbustos y herbáceas. Además de tener flor o no y dar o no frutos.
- Hay animales que pueden andar, volar y/o nadar.
¿Cuáles son los tipos de ecosistemas terrestres?
Como se ha ido insistiendo a través de los diferentes párrafos, existe una gran variedad de ecosistemas terrestres y de clasificaciones sobre ellos. En general, se puede hablar de ecosistemas terrestres naturales (el ser humano no interviene en su formación) y artificiales (el ser humano establece o controla su formación y desarrollo).
ECOSISTEMAS TERRESTRES NATURALES:
Dentro de los ecosistemas naturales también existen muchas clasificaciones, entre ellas encontramos una que los divide en cuatro grandes tipos de ecosistemas teniendo en cuenta la vegetación que puede desarrollarse en los distintos tipos de climas y suelos:
- Bosques y selvas: ecosistemas situados en lugares donde puede crecer y desarrollarse todo tipo de vegetación (árboles, arbustos y hierbas). Además, su fauna muestra una gran cantidad de especies. Las relaciones entre los elementos de sus ecosistemas son muy variadas.
- Matorrales: ecosistemas donde predominan matas, arbustos y ciertas plantas herbáceas (normalmente a ras del suelo). En cuanto a su fauna, presentan una gran diversidad de especies de todo tipo.
- Herbazales: ecosistemas cuya vegetación predominante es de tipo herbácea (gramíneas) y suelen estar en zonas con clima estacional y semiáridas. Los distintos tipos dentro de esta denominación presentan diferencias en cuanto a su biodiversidad.
- Sin vegetación o escasa: se sitúan en zonas climáticas con dificultades para la biodiversidad. Las especies que viven en ellas, tanto flora como fauna, se encuentran muy adaptadas al entorno adverso.
En el siguiente esquema, los tipos mencionados se subdividen y comentan:
En las siguientes imágenes se muestran ejemplos visuales de cada uno de los grandes tipos de ecosistemas terrestres citados:
ECOSISTEMAS TERRESTRES ARTIFICIALES:
Este tipo de ecosistema puede ser por sí mismo una categoría, pero no hay duda en cuanto a que se desarrolla en la superficie terrestre. La gran diferencia con los anteriores y que le hace lo suficientemente significativo como para distanciarse de ellos es que está definido y desarrollado por el ser humano que, empleando su capacidad adaptativa y adaptadora, modela el paisaje natural para crear un entorno propicio a sus características e inquietudes.
Se presentan dos tipos de ecosistemas terrestres artificiales con algunas semejanzas y diferencias:
- LOS URBANOS: la especie predominante es la humana con enormes diferencias con respecto a la cantidad de individuos.
- La biocenosis también presenta otras especies que se han ido adaptando a las condiciones de las ciudades junto con las personas: palomas, perros, gatos, ratas o ratones, hormigas, cucarachas…
- El biotopo está formado por una amplia selección de infraestructuras como son la distribución de calles y su asfaltado, los edificios de todo tipo, las redes de abastecimiento de energía y agua…
- LOS RURALES: conservan buena parte de los espacios naturales y las personas que viven en ellos se dedican, principalmente, a la agricultura y la ganadería (sector primario en economía). Por lo tanto, la mayoría de las especies son controladas y cuidadas por la humana:
- Plantas que producen frutas, legumbres, cereales o verduras. Además de las especies de otros ecosistemas naturales cercanos de los cuales reciben su influencia.
- Animales de los cuales se obtienen productos, como las vacas, los cerdos, las ovejas, las abejas, las cabras, las gallinas… Además de otros animales de apoyo o autóctonos de cada lugar: caballos, burros, distintas especies de reptiles, anfibios y artrópodos… Hay que puntualizar que esta tendencia se ha ido modificando de manera que, hoy en día, hay familias que viven en ellos, pero se desplazan a otras zonas para realizar algunas de sus tareas (trabajar, estudiar…). Sea como sea, se modifican menos y la cantidad de diversidad de especies y de individuos de cada especie son mayores.
Estos ecosistemas se pueden desarrollar tanto en el interior como en la costa de los continentes y los flujos de materia y energía no suelen circular de la misma forma ni regularidad que en los ecosistemas terrestres naturales.
¿A qué peligros se enfrentan los ecosistemas terrestres?
Todos los ecosistemas del planeta se enfrentan a amenazas que pueden producir desequilibrios en ellos llevándolos a cambiar, no siempre para mejor, o incluso a desaparecer.
Una buena cantidad de estas amenazas tienen que ver con la acción del ser humano de manera directa o indirecta. Las más destacadas son las siguientes:
-
Cambio climático- efecto invernadero:
El efecto invernadero, en circunstancias óptimas, es beneficioso pues consiste en la presencia en la atmósfera de gases como el dióxido de carbono, el vapor de agua y el metano que dejan pasar la radiación solar visible y retienen el calor emitido por la Tierra. Estos gases hacen el efecto de abrigo evitando que se enfríe la superficie del planeta y propiciando la vida en él debido a la existencia de agua líquida.
Sin embargo, si hacemos que aumenten estos gases, también aumenta el efecto invernadero y, por lo tanto, aumenta la temperatura terrestre afectando a todos los climas y, con ellos, a los ecosistemas.
-
Destrucción de la capa de ozono:
Esta capa está en la atmósfera a unos 30-40 metros de altura y está compuesta por O3 (ozono) cuya función es absorber la radiación ultravioleta del Sol. Si no existiese, no podría haber vida en la Tierra.
Debido a la concentración de otros gases tóxicos y no favorecedores al ozono, la capa se debilita y se producen efectos muy graves en la biocenosis de los ecosistemas.
-
Pérdida de biodiversidad:
Como ya hemos visto en los apartados anteriores, todas las acciones de la biocenosis y las condiciones del biotopo se encuentran relacionadas y hay dependencia entre todos sus factores. Así pues, el hecho de que alguna especie se marche de un ecosistema o se extinga, por cualquiera causa, genera el desequilibrio de todo el ecosistema donde habita pudiendo llegar, incluso, a producir su desaparición.
Las causas más comunes hoy en día son la deforestación (tala descontrolada e incendios con la consiguiente pérdida del suelo también) y la caza ilegal de animal.
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Contaminación del agua y del aire:
Tanto por la emisión de gases, como por el exceso de residuos o el empleo de sustancias perjudiciales para el medio ambiente que producen daños a los seres vivos de los ecosistemas y al medio en el que se encuentran.
Entre estos fenómenos que provocan la contaminación del agua y del aire se encuentra la lluvia ácida (presencia de ácido sulfúrico y ácido nítrico en el agua de la lluvia que acidifica el suelo y las aguas continentales, ambos elementos importantísimos para las biocenosis).
-
Exceso de residuos:
Los residuos son los materiales generados por la actividad humana destinados a ser desechados que deben ser gestionados adecuadamente para evitar sus efectos nocivos. Sin embargo, se produce un exceso de ellos y su gestión no siempre es la correcta, dando lugar a todo tipo de contrariedades como enfermedades, contaminaciones en factores abióticos y, en general, una espiral de contraindicaciones para el planeta muy perjudiciales.
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Gestión deficiente del agua potable:
El agua es la llamada fuente de vida y su ausencia, mala gestión o trato nada saludable pueden conllevar el deterioro e incluso a la extinción tanto a factores bióticos como abióticos.
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Alteración de las zonas costeras:
La sobreexplotación o la modificación de los recursos de los biotopos o la presión urbanística junto con el cambio climático producen la subida del nivel del mar y la llegada de otros fenómenos climáticos que afectan al paisaje y generan desequilibrios en los ecosistemas.
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Presión urbana:
La creciente demanda de suelo para el crecimiento urbano no solo afecta a las costas, también al resto de los ecosistemas terrestres tanto por la pérdida de espacio para los ecosistemas terrestres naturales como por el estrés ambiental que conllevan estos ecosistemas artificiales: exceso de luz artificial, aumento de ruidos, mala calidad del aire, falta de especies para equilibrar (como vegetación que mejore la calidad del aire) y la migración de especies autóctonas que se van en busca de unas condiciones más óptimas para ellas. Además de la sustitución de un suelo natural por uno de asfalto.
¿Cómo conservar los ecosistemas terrestres?
Desde los gobiernos de los distintos países se van tomando medidas e intentando convencer a los países más detractores de impulsar iniciativas más ecológicas y a la población en general para paliar los efectos de lo ya estropeado o destruido e impedir que se estropee y destruya más.
Habría que llevar a cabo una verdadera transformación en la producción que evite la contaminación y favorezca el desarrollo sostenible. Además, resulta fundamental la concienciación y la buena educación ambiental con la población mundial que nos lleve al hermanamiento con el planeta y a que todos los ecosistemas, sean del tipo que sean, convivan y se desarrollen en equilibrio y sin amenazas. No debemos olvidar que la Tierra es nuestra casa y cada ecosistema una de sus habitaciones.
Para finalizar, te dejamos unas actividades para practicar.
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